Mucho antes de que los viajeros descubrieran el color imposible de la laguna,el Quilotoa ya era un lugar sagrado. Para los pueblos andinos, esta montaña no es solo un volcán:es un espíritu, un guardián, una memoria de quienes vivieron y sembraron en sus faldas desde hace generaciones. Y quizá eso explica por qué, cuando el
No recuerdo el momento exacto en que empecé a sentirme agotado, pero sí el día que entendí que necesitaba irme.No lejos. No por huir.Solo quería salir del ruido y escuchar algo que hace tiempo no oía: mi propio silencio. Pasé semanas buscando destinos.Lugares bonitos sobran, pero yo no buscaba fotos; buscaba respirar sin prisa.Así encontré algo llamado Quilotoa Loop: